Tengo en la cabeza demasiadas cosas como para que me hunda una decepción más.
Aunque pensándolo bien, ya no puede nadie decepcionarme más.
Me esforzaba por hacerte sonreír, que me contaras tus cosas, creía que saldría algo bonito con el tiempo.
Después de saber que mi amistad no te sirve, me he sentido como una presa que algún día se rendiría.
Que más da si algún gesto frío dejé pasar, qué más da si pretendía con esto tenerte para siempre.
La amistad es una de esas cosas imprescindibles en la vida, relaciones que no se rompen por una simple discusión, que se hacen fuertes con el tiempo.
Quizá esta noche me robe más horas de sueño de lo habitual, no puedo evitar sentirme culpable.
Quizá tengas razón, así no funcionamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario